Redes inteligentes ¿democratización del Sistema Eléctrico o esclavitud de los consumidores?
El estudio Renovables 24/7 – La Infraestructura necesaria para salvar el Clima presentado por Greenpeace el pasado febrero muestra que la actual red eléctrica permite la gestión de Renovables sin necesidad de modificar el sistema ni realizar grandes inversiones.
La base del sistema eléctrico clásico es una “red mallada”, es decir lo mas interconectada posible para permitir las máximas transferencias de energía.
Esta red mallada se configura en distintos niveles de tensión con el fin de evitar las pérdidas (a mayor tensión mayores desplazamientos de energía y menores pérdidas). Así tenemos la red de transporte en Alta Tensión (AT) que conecta los grandes centros de generación y consumo y también realiza las conexiones internacionales. Bajando un nivel pasamos a la red de distribución en Media Tensión (MT) que permite el resto de interconexiones (por ejemplo entre transformadores de una misma ciudad o entre distintas poblaciones rurales) y finalmente en el nivel más bajo de tensión la red de distribución en Baja Tensión (BT) que lleva la electricidad al usuario final.
Para operar esta red, -teniendo en cuenta que en este modelo la electricidad no se almacena sino que debe consumirse en el momento que se produce-, se establecen previsiones a partir de datos históricos y climatológicos que se van corrigiendo en función de las necesidades instantáneas para lo que se utilizan sistemas de control basados en la tensión y la frecuencia.
A partir del sistema existente Renovables 24/7 estudia las posibilidades de sustituir la generación con combustibles fósiles por Renovables, teniendo en cuenta la dificultad añadida de que alguna de ellas no es completamente predecible por lo que no se puede disponer necesariamente en el momento en que se necesita y hay que incluir sistemas de almacenamiento. En el estudio se definen los siguientes conceptos:
- SUPERREDES: grandes redes de interconexión entre centros de gran producción y centros de gran consumo. Sus funciones se corresponden con la actual RED DE TRANSPORTE EN ALTA TENSION (AT).
- MICRORREDES: son pequeños sistemas eléctricos que pueden funcionar tanto conectados al sistema general como de forma autónoma. El modelo se corresponde con los actuales SISTEMAS INSULARES que suelen cubrir sus necesidades de electricidad con una mezcla de renovables + combustibles fósiles + almacenamiento.
Si las microrredes se implantan en el sistema eléctrico general no aislado, se pueden considerar como “Centrales Eléctricas Virtuales” (CEV), que equivaldrían, desde el punto de vista de la operación de la red, a una sola central eléctrica convencional. Esto permite simplificar la programación general al incluir la variabilidad de algunas tecnologías renovables en la propia CEV por lo que no es necesario que sea tratada en la planificación del sistema general. Una CEV no es sino una microrred vista desde la operación del sistema.
Hasta aquí pocas novedades técnicas. Donde se plantea un cambio conceptual que previsiblemente se impondrá en un futuro inmediato es en las llamadas redes inteligentes.
En el estudio de Greenpeace se definen de la siguiente manera:
“REDES INTELIGENTES: Una red eléctrica que utiliza recursos energéticos distribuidos y comunicación avanzada y tecnologías de control para generar electricidad mas económica, con menos intensidad de emisiones de gases de efecto invernadero y en respuesta a las necesidades de los consumidores. Las redes inteligentes cuentan con formas más pequeñas de generar electricidad y unos porcentajes mayores de energía renovable, además de una gestión de la energía para equilibrar la carga de todos los usuarios del sistema. Las fuentes de energía están más cerca de los usuarios, en lugar de tener una unidad de gran tamaño, centralizada y a gran distancia.”
Es una definición muy vaga que podría aplicarse por ejemplo al sistema eléctrico convencional actual. Entonces ¿qué es lo que caracteriza una red inteligente?
“La idea que hay detrás de la red inteligente es integrar sistemas informáticos, así como sensores y dispositivos de medición, para que los servicios públicos de electricidad y los consumidores puedan controlar con precisión la entrega y el uso de energía. Se basa en introducir nuevos sistemas de TIC para la gestión y el control de la red pero también admitir y potenciar la bidireccionalidad del sistema, para que los consumidores puedan ser a la vez productores de electricidad e introducir sus excedentes en la red”.
Aquí sí hay una diferencia con la definición de red convencional: la bidireccionalidad del sistema para que los consumidores puedan ser a la vez productores.
En este sentido resulta de primordial importancia la introducción del concepto de “net mettering” o medición neta. Según Wikipedia “La medición neta es un esquema de utilidad general para el uso y pago del recurso en el cual un cliente que genera su propia energía es compensado monetariamente. En un programa de Medición Neta, la compañía eléctrica permite al contador del cliente retroceder si la electricidad que el cliente genera es mayor a la que consume. Al final del período de facturación, el cliente sólo paga por su consumo neto: el total de recursos consumidos, menos el total de recursos generados”.
Este mecanismo ha probado ser eficiente en el desarrollo de infraestructura para generar electricidad renovable en Europa (Dinamarca e Italia), Japón, Canadá y los Estados Unidos. En países como Costa Rica, Argentina y Brasil se está empezando a probar dicha política.
Greenpeace ve con razón en las redes inteligentes una oportunidad para la gestión de Renovables y la participación del consumidor en el sistema pero ¿es eso lo que está pensando el sector eléctrico español y, en particular, los actuales propietarios de las redes?
¿Qué hace el sector eléctrico?
Lo que dicen las últimas noticias:
- “Galán afirma que el sistema eléctrico español es capaz de asumir unos 10 millones de coches eléctricos” – Europa Press
- “Endesa instalará un sistema pionero de telegestión en 13 millones de domicilios hasta 2015″ – Europa Press
- “La tecnología PLC permitirá la conexión a internet a través de la red eléctrica” – Más información en Hispazone
- …
Sin embargo poco o nada se oye sobre “medición neta”.
Parece que las líneas que pretenden configurar el nuevo negocio eléctrico en España son:
- En generación: Implantación de Renovables
- En distribución: Redes inteligentes pero “orientadas al control de los consumidores y la oferta de servicios” y no a la participación del consumidor. Cobro de peajes por uso de la red.
- En comercialización: Caracterización de los clientes (con la excepción de los grandes) como “esclavos”, es decir sin posibilidad de negociar precios ni condiciones, en un entorno oligopólico en el que se simule la existencia de mercado, a imagen y semejanza de lo que ocurre actualmente con la telefonía.
- Implantación masiva de vehículos eléctricos y servicios de comunicación.
La red eléctrica va a ser soporte de un gran volumen de nuevos negocios, por eso la cuestión clave es ¿quién establece las prioridades y en función de qué intereses? ¿Quién decide por ejemplo si las inversiones se deben orientar hacia la implantación de Renovables o por el contrario a dar servicio a los coches eléctricos y a las telecomunicaciones?
Es evidente que, según como se desarrolle, la red puede servir tanto para democratizar la gestión de la energía dando participación a los consumidores, como simple soporte de un negocio en manos de grandes empresas multinacionales y con usuarios esclavizados sin posibilidad de intervención.
¿Qué hacen nuestros gobernantes?
Por el momento no hay señales que muevan al optimismo:
Si miramos hacia el lado de la generación, la normativa sobre producción de electricidad renovable resulta absolutamente disuasoria para los pequeños productores a pesar de que podría resultar más barato que el actual régimen de primas a la producción si se utilizara un sistema de medición neta.
Además los productores de Renovables en Régimen Especial encuentran obstáculos para el acceso a la red ya que es a sus propietarios, las grandes empresas eléctricas, a quienes se les permite decidir la ubicación del punto de conexión, lo que puede alterar la rentabilidad de la inversión llegando a hacerla inviable.
Si miramos hacia el lado del usuario, la normativa tiende a expulsar al pequeño consumidor de la protección que le proporciona la tarifa de último recurso (TUR) dejándolo en manos de las comercializadoras pertenecientes a las eléctricas tradicionales que no presentan ofertas diferenciadas, mientras se impide la entrada al mercado de nuevas competidoras.
Además se habla de privatizar Red Eléctrica, la única parte de la red todavía bajo control público.
Si bien resulta comprensible la actitud de las multinacionales del sector defendiendo su negocio, lo que no es tan razonable es la postura de la administración que se alinea completamente con las eléctricas bloqueando cualquier otra opción.
Para que las cosas puedan ir por otros derroteros que los del simple beneficio económico es preciso que la red que soporta el suministro de energía eléctrica pase a ser gestionada desde el ámbito público, garantizando las inversiones que permitan el acceso democrático a la misma de todos los usuarios.
Quizá así también se evitarían incidentes tan lamentables como los vividos a principios de año en Cataluña, donde miles de usuarios permanecieron sin luz durante casi una semana por algo tan poco extraordinario como una nevada en pleno invierno.
Fuente: Ana Marco, del Ilustre Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Aragón (COITIAR), para Ecodes
Ya adelantábamos en el artículo Industria convoca a ASIF para hablar de autoconsumo fotovoltaico cómo el Ministerio de Industria se había interesado por la implantación de un sistema que permitiera a los usuarios finales generar su propia electricidad, con tecnología fotovoltaica en este caso concreto. No es nada nuevo, se ha puesto en práctica ya en diversos países incluido el pionero: Alemania.
Una medida de este calado aportaría muchos beneficios: incentivo a la democratización energética, atomización de la producción, reducción del importe a pagar en concepto de primas al Régimen Especial, implantación de tecnologías limpias, y un largo etcétera. Y un inconveniente: quitarle una parte del multimillonario negocio que tiene montado el cártel de las Compañías Eléctricas.
El Blog Solar de Jumanji continúa con su Campaña de Comunicación sobre La Verdad del Mercado Eléctrico y las enormes posibilidades y beneficios que podría reportarnos a los ciudadanos el correcto diseño de su gestión. Esto último sólo lo podremos exigir cuando salgamos de la necesaria ignorancia en la que nos sumergen los círculos de poder.
Este artículo me ha parecido sumamente interesante. Gracias Ana Marco por compartir con nosotros tu excelente exposición.
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